Venture Capital: La nueva apuesta de las estrellas del deporte

Por Luis Miguel Colmenares

Hay momentos cruciales en la vida profesional de un atleta de élite. Etapas que no son ajenas a casi ninguna disciplina deportiva. Si sobra el talento y hay consenso entre la comunidad, voceros de medios y fanaticada, son considerados jóvenes promesas. Fenómenos que van encantando al mundo con sus jugadas, técnicas y personalidad, en muchos casos. Ganan títulos, suben a podios y levantan trofeos. Rompen récords. Invaden las vallas publicitarias de cada esquina. Suman seguidores, likes, fama e inmensas cantidades de dinero en tiempos relativamente cortos. Pero siempre, indiferentemente del balance de su carrera, llega ese instante agridulce: el retiro.

Más allá del hecho simbólico que representa cerrar capítulos inolvidables en sus equipos, el reto ahora es saber enfrentar otro aspecto de la vida, pensar en el futuro y generar ingresos para hacer valer el éxito que han alcanzado.

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Muchos deportistas logran involucrarse o generar sus propios negocios en paralelo a sus carreras dentro de los estadios y canchas. Buena parte de ellos escogen las “vías tradicionales” como, por ejemplo, inversiones en el mercado gastronómico o el inmobiliario. Lionel Messi es uno de esos casos: adquirió como principal activo en la ciudad de Barcelona el edificio de alquiler de oficinas Rostower, además del hotel MiM Sitges, este último valorado en unos 30 millones de euros.

Otros deportistas retirados intentan crear imperios con productos deportivos vinculados a su ya posicionada marca personal.

Sin embargo, en los últimos años se ha dado un giro interesante, aunque nada sorpresivo, en los focos de inversión de estos atletas consagrados. Ahora, es mucho más frecuente conocer historias de estrellas que invierten su dinero y apuestan su confianza en fondos de Venture Capital (VC) que impulsan proyectos innovadores sobre tecnología y deporte.

Algunos de los casos pioneros provienen de la comunidad de exjugadores de la NBA. En 2013, Kobe Bryant se asoció con Jeff Stibel (fundador de varias empresas tecnológicas) para crear BRYANT STIBEL, una iniciativa que ha recaudado más de 100 millones de dólares para invertir específicamente en empresas jóvenes y startups, de acuerdo a un informe de Leaders Report (LFP). Está también el caso de éxito de Yao Ming y su fondo Yao Capital VC.

Andre Iguodala, por su parte, se ha convertido en uno de los referentes de la industria deportiva que invierten en empresas tecnológicas. El joven escolta de los Golden State Warriors incluso ha organizado eventos para reunir a sus compañeros de juego, atletas, directores ejecutivos, inversionistas y representantes de VCs, y así atraer su atención y motivarlos a que apuesten al sector. “Tienes que cortar el Fortnite y la hora de navegar en redes sociales. Antes de que te des cuenta, se acabó tu carrera”, fue la recomendación que ofreció a sus compañeros en su conferencia durante la última edición del Players Tech.

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¿Qué vieron de atractivo algunos de estos deportistas en el universo de las Venture Capital? Una de las razones principales es que la inversión en capital de riesgo ha aumentado significativamente en la última década, tocando picos extraordinarios en recaudación, siendo esta una tendencia que no muestra signos de desaceleración.

Según datos de informe Venture Monitor, realizado por la empresa de software y datos financieros PitchBook, durante todo 2018 la industria del capital de riesgo invirtió más de 130 mil millones de dólares en nuevas empresas sólo en territorio estadounidense. Casi 9 mil compañías y startups recibieron fondos, y aumentó el grueso de las inversiones, incluyendo varios “mega acuerdos” superiores a 100 millones de dólares.

También en 2018 se registró la cifra más alta para la recaudación hasta el momento, con 55.5 mil millones de dólares obtenidos en 256 fondos en Estados Unidos, estadísticas que sugieren que los VCs tendrán el capital necesario para financiar proyectos de innovación en los próximos años.

Ante este panorama, no es extraño ver cómo atletas de diferentes disciplinas y nacionalidades se suman a esta tendencia en plena consolidación. El inminente (o quizás no) retiro del tenista escocés Andy Murray de las canchas puede que lo afecte profesional y sentimentalmente, pero no en su bolsillo. Se conoce que el jugador forma parte del consejo de Seedrs, una de las plataformas de financiación colectiva más grandes de Europa. Además, desde 2015 ha invertido en más de 30 startups que están comenzando, incluyendo Deuce, una aplicación que pretende hacer que el tenis sea más accesible a nivel amateur.

La lista de ejemplos de éxito de atletas que apuestan a fondos de capital de riesgo con foco en proyectos tecnológicos y deportivos sigue alimentándose. Basta con encontrarse con casos tan motivadores como la experiencia del ex jugador de baloncesto español, Ferrán Martínez (Lánzame Capital); o el jugador más valioso de la última temporada de la NFL, Tom Brady (Religion of Sports Media) y otros más mediáticos como el titular del Barcelona, Gerard Piqué quien revoluvionó la Federación Internacional de Tenis (ITF) alcanzado un acuerdo histórico con su grupo inversor Kosmos, para transformar el formato de la competición a partir de 2019.

La industria de los negocios y la innovación abre una nueva ventana para que los atletas puedan brillar también fuera de la cancha.

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